Toda empresa en la vida comienza con un sueño, era 1999, estaba terminando Terapia de Familia en la U.P.B y en Ser abierto, con Hilda Restrepo, Esther María Mesa, y Rocio Henao, compañeras de camino en la travesía con Frank Cardelle a quienes llevo en mi corazón con gratitud. Quería crear un nuevo espacio dedicado al servicio de las parejas, familias y hacer talleres, invité a otras colegas y amigas, todas terapeutas de Familia, para que compartiéramos los sueños, y durante un año nos reunimos para ir pasando a la concreción, allí expresamos, temores, dudas y diferencias. En los procesos hay momentos de decisión para ir a la acción y coincidió ese momento con un taller con el maestro Frank Cardelle con quién venía en un proceso de formación y varias asistimos al taller para tener más claridades como adultas para tomar esta importante decisión, durante el taller le pedí un espacio para que hablara con nosotras, así lo hizo nos escuchó, y lo más importante que recordamos todas fue que después de decirnos unas cuantas cosas, terminó diciendo son 200 dólares, todas nos quedamos sorprendidas y con su sabiduría práctica nos dejó la lección de la importancia del dinero para hacerse responsables de una decisión, incluso de la consulta que le estábamos haciendo que ni le preguntamos por su valor. Ahora veo todo lo que significó esa experiencia en mi vida, de ahí salimos fortalecidas y continuamos de las que veníamos Victoria Zapata, Liliana Builes, Adriana Silva quién se nos unió después.

Vinieron los viajes para capacitarnos con Elizabeth en Bogotá durante un año, y con el maestro a Argentina dos veces y el resto a México con la Universidad Cudec cada año. Seguimos dos años más viajando a Bogotá para hacer Pedagogía Sistémica y en México seguimos haciendo la Psicología Sistémica con la visión de Bert Hellinger, la formación de formadores y gracias a nuestra vinculación con la Universidad Cudec hemos tenido el privilegio de estar de cerca con el maestro y sus enseñanzas, con los maestros del Cudec, Angélica y Alfonso, y todos con los que hemos compartido, en el grupo de formadores con compañeros de los países que tenemos centros y formaciones con la Universidad en varios países del mundo. Hacer parte de ésta corriente de consciencia al servicio de las familias y de todas las personas que durante estos 16 años hemos tenido el honor de servir es una fuerza que nos impulsa para llevar esta visión sistémica de las Constelaciones Familiares a más personas en las comunidades con la propuesta que creamos en Savia, los grupos Solidarios de Constelaciones Familiares que queremos impulsar en nuestra nueva etapa de crecimiento de nuestra institución, con la gratitud en el corazón con nuestras fundadoras, nuestras familias, consultantes, instituciones y empresas que son nuestra motivación para seguir sirviendo.

Margarita Herrera Rojas

Encontramos nuestra primera casa, detrás de la Consolata, a los dos meses invitamos al terapeuta John Jairo Saldarriaga quién aceptó participar. Hicimos una bella inauguración a la que invitamos a nuestras familias, amigos, nos consagramos al servicio de algo mayor. Hicimos una capacitación en formulación y desarrollo de proyectos y hubo un momento para que de acuerdo a lo que todos queriamos, un servicio con amor, sabiduría, teniendo presente la belleza y la vida propusiéramos el nombre. Llevamos propuestas y por consenso aceptaron el que pedí en meditación, SAVIA, sabiduría, amor, vida y abundancia.

Por las sincronicidades de la vida una amiga, Olga Posada, me había prestado el libro de Los órdenes del Amor, de esos encuentros que nos cambian la vida, me llegó al corazón, y le propuse al grupo que lo estudiaramos, luego invitamos a Echi Dacak consteladora del Paraguay, alumna de Bert Hellinger, y así nos fuimos estructurando para hacer nuestras primeras constelaciones familiares, en esa época no había formación, al poco tiempo se retiraron las compañeras y nos quedamos John Jairo y yo. Cuando en 2002 iba a venir Bet Hellinger, vino a Savia Elizabeth Corredor y nos invita a participar en la organización de la venida del maestro Bert a Colombia, fue una experiencia única en el desarrollo del trabajo con Constelaciones fue un antes y un después, estar con él es entrar en el campo del maestro y es una iniciación, se abrió ese portal de Constelaciones Familiares al servicio a la vida que nos ha llevado a perseverar y hacer una labor cualificada y sistemática.

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