Encontrar la luz en nuestra sombra para transformarnos

«La historia que nos tiene conmovidos de abuso, violación y asesinato, nos está mostrando la responsabilidad individual del victimario que es ineludible y la ley que nos rige se encargará de que asuma las consecuencias de sus acciones, muchos están atentos para que se cumpla.

De otro lado está la responsabilidad colectiva, si todos somos uno, también somos responsables de vivir esa energía asesina y de abuso en nuestra vida cotidiana, cuando pensamos, sentimos y hacemos actos violentos y también de abusos cotidianos que se invisibilizan porque hay “abusos de abusos”, los míos no cuentan, hay abuso cuando un hombre común paga a una mujer por servicios sexuales, cuando presto dinero y no pago, agrediendo de palabra y acciones a otro, cuando quiero matar y comer del muerto, alimentando el rencor con un odio que me carcome, no pago el valor legal del trabajo de otro, me las tiro de vivo tumbando a otros, infinidad de acciones cotidianas que los que miran su interior saben de su existencia, que reprimida y proyectada en los demás nos sorprende como un ladrón, cuando se salen en las reacciones que nos lleva a afirmar esa/ese no era yo…

Las reacciones apasionadas frente a los hechos que nos horrorizan de lo malo que hacen los demás es proporcional al conocimiento que cada quién tiene de sí mismo, esto es entre más me conozco, menos juzgo porque yo también como tú … pienso, hago, actuó, con violencia, con abuso, todos tenemos un punto vulnerable de quiebre donde salta lo peor que nos habita y ese momento nos hace igual de humanos a todos los demás, así que si abrazo mi asesino/abusador, pido con una mirada compasiva y elevo esa energía al corazón, esa energía se redime y transforma en mí en una fuerza de vida y de amor, es un trabajo de estar alerta cotidianamente y de hacerse cargo de su propia sombra, reconociendo cuanto nos hace falta el seguir sanando, porque historia que no sanamos la repetimos, y lo que más rechazamos y resistimos persiste y se fortalece, cada uno puede contribuir a sanar el alma colectiva, cuando sana lo que juzga, rechaza y excluye.

Cuando nos volvemos justicieros y pedimos la muerte de otro, creemos que tenemos más derecho para vivir que él, que soy mejor y bueno, entonces me convierto en lo que más critico un asesino.

Gracias a los chivos expiatorios, a las víctimas de la familia, de un país, que se ofrendan para llevarnos al límite y estremecernos para despertarnos, para cuestionarnos para mostrarnos la sombra colectiva a la que todos aportamos, sin embargo ya no necesitamos más sacrificios. Por Favor… si nos hacemos cargo de ver, vernos y seguimos sanándonos, creciendo, evolucionando cumplimos con nuestra parte, e invocamos una ayuda trascendente porque solos no podemos.

Todo los acontecimientos que pasan, nos pasan a todos, hablan de todos nosotros de la tarea que cada quién tiene de sanar su historia, víctima que no se sana se convierte en victimaria, tenemos un compromiso con la vida con nosotros, está visión sistémica es una visión donde cada uno se hace responsable de todo lo que sucede como un síntoma individual, familiar, colectivo, social, en una responsabilidad intransferible, un compromiso inaplazable de ver para crecer, y una tarea cotidiana indelegable, me hago cargo de lo que me corresponde.

Lo siento… Por Favor… Te amo… Gracias … Yo como tú… tú como yo…»

Margarita Herrera Rojas
Terapeuta Familiar Sistémica
Consteladora Familiar.

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